miércoles, 27 de julio de 2011

desde aquella vez..

Me da vértigo el punto muerto y la marcha atrás. Me angustia el cruce de miradas, la doble dirección de las palabras. Me da pena la vida, los cambios de sentido, las señales de stop y los pasos perdidos. Me agobian las medianas, las frases que están hechas. Me fatigan los dioses bajados del Olimpo a conquistar la Tierra y los necios de espíritu. Me entristecen quienes me venden clines en los pasos de cebra y los que enferman de cáncer. Me aplasta la hermosura de los cuerpos perfectos, las sirenas que ululan en las noches de fiesta y los códigos de barras. Me arruinan las prisas y las faltas de estilo, el paso obligatorio, las tardes de domingo
y hasta la línea recta. Me enervan los que no tienen dudas y aquellos que se aferran a sus ideales sobre los de cualquiera. Me cansa tanto tráfico y tanto sinsentido, parado frente al mar mientras que el mundo gira.

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