Le puse a Cristo mi sombrero de cowboy y me tiré a la piscina para quitarme la vida desperté tendido en una jardín
lleno de colores y una botella de ron clavada en el corazón. Fumándome la vida como hierba clandestina
como un vicio incontrolado tirado por el lavabo tragándome las penas, curando las heridas en alcohol 96º
Y me quedo tumbado en el suelo mirando las nubes a mi alrededor, estoy lejos y no me arrepiento grito desde dentro
rasgándome la voz. Le di esquinazo a mis ganas de fingir y me día la bebida donde todo termina le puse
una vela a un santo cualquiera y le pedí que cuidara de mi cada mañana. Fumándome los sueños, reclamando
un día eterno fastidiando a los vecinos, congelando a los amigos.. Y si mañana no pudiera volver a ser feliz dile
a todos que tirado aquí quiero seguir
sin mas, sin ti.